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¿Tienes LA VIRTUD que más se valora en Los Procesos de Selección?

 

Ser alegre es una virtud. Se mire por donde se mire. Y en el área estrictamente laboral aún lo es más.  Por definición la alegría es “un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía y una poderosa disposición”. ¿Qué más puede pedir alguien que lidera un grupo que sus miembros sean alegres? Nada más, porque el trabajo y la cooperación fluirán de forma natural.

No obstante, sería muy simplista y algo demagógico inferir que con buenas dosis de alegría podemos realizar cualquier trabajo que se nos encomiende. Nada más lejos de la realidad. Sin embargo, hay estudios que demuestran que un trabajador alegre rinde seis veces más que uno que no lo está o que está desmotivado. Es un dato brutal y que se tiene muy en cuenta desde los despachos de Recursos Humanos.

Para plasmar la importancia que adquiere la alegría en el trabajo y en la vida cotidiana en general, veamos las aptitudes y capacidades más demandas por los empleadores a la hora de buscar candidatos para cubrir sus vacantes:

Formación académica

Es incuestionable que determinados puestos de trabajo exigen un conjunto de conocimientos que se adquieren a través de la vida académica. Si bien es cierto que, en muchos casos, se trata de una conditio sine qua non para acceder a un puesto de trabajo, desde el punto de vista del reclutador laboral sólo pesa un 10% en el proceso de selección. Muchos de nosotros podemos pensar en numerosos ejemplos de conocidos que orientaron su perfil académico en un sentido y luego desarrollaron su vida laboral en otro muy distinto.

Experiencia profesional

Tus acciones pasadas en buena medida influyen en tu proyección futura. Se tiene la creencia de que se puede extrapolar el comportamiento y desempeño de una persona basándonos en los acontecimientos vividos por él en puestos de trabajo anteriores. Pero no es todo tan fácil. Influyen muchos factores, como el grado de autonomía, el estilo de dirección, el clima laboral, las oportunidades de desarrollo, etc. Por ello, en un proceso de selección este factor sólo tiene un 15% de peso en la decisión final.

Disposición personal

Ni todos tenemos las mismas necesidades, ni vivimos las mismas situaciones personales, ni tan siquiera valoramos el trabajo de la misma manera. Por ello, es un requisito indispensable saber de qué forma trabajo y candidato pueden ser compatibles, ya que de lo contrario o se desempeñará un trabajo de manera poco eficaz o bien se tendrá un trabajador aburrido y poco motivado con su tarea que abandonará, en el mejor de los casos, o acabará realizando el trabajo con un desempeño muy bajo. Esta característica de cada persona cobra un peso del 20% a la hora de contratar a un candidato.

Alegría

A estar alturas ya se imaginarán qué es lo más demandado a la hora de encontrar al candidato idóneo para un puesto de trabajo. Así es, la ALEGRÍA. Que tiene un peso aproximado del 55% en la toma de decisiones en un proceso de selección. Al igual que en nuestra vida diaria nos queremos rodear de gente alegre, optimista, que despierten nuestros sentidos y hagan que nos sintamos vivos, el ámbito laboral no se aleja nada de estas premisas. Cualquier jefe, empresario, líder o colaborador quiere contar entre sus filas con gente animada, proactiva, optimista y alegre.

Con esto no quiero decir que la experiencia profesional, la formación académica y las circunstancias personales de cada uno no tengan ninguna influencia a la hora de encontrar o de mantener un trabajo. Lo que sí me gustaría aportar es una perspectiva diferente. Teniendo una predisposición positiva, siendo proactivo, optimista, manteniendo la ilusión y creyendo en aquello que haces tienes muchas más posibilidades de encontrar un trabajo, de sentirte útil, de ser una persona equilibrada. En resumen, de ser FELIZ.

No cabe duda de que vivimos tiempos difíciles. Extremadamente complicados que nos hace desconfiar sobre el futuro, que no nos deja soñar, hacer planes a largo plazo. Pero nosotros mismos tenemos la herramienta para intentar revertir esta situación o, al menos, que la situación no nos afecte de forma personal. Siendo alegres y mirando al futuro con optimismo nuestras posibilidades de encontrar trabajo se multiplican de forma exponencial.

 Y quería concluir con una reflexión que creo que arroja mucha luz sobre este tema. Un gran pensamiento de un gran filósofo español que adelantándose a nuestros días sentenció: No hay en el mundo peor bancarrota que la del hombre que ha perdido el entusiasmo”. Así que, por favor, sean alegres y muy probablemente serán felices.

Iván del CampoIván del Campo

Responsable RR.HH. Media Markt Valladolid
Licenciado en Ciencias del Trabajo y Diplomado en RR.LL.
Especialista en RR.HH.

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