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¡Tanto eres, tanto vales! : ¿Cómo hablar del salario en una entrevista de trabajo?

Tanto eres, tanto vales: Cómo hablar del salario – económico- en una entrevista de trabajo.

Hablar de dinero siempre es un tema delicado. Más cuando somos nosotros mismos los que tenemos que poner “precio” a aquellos que somos y hacemos. Es habitual que en las entrevistas de trabajo, el seleccionador acabe preguntando por temas económicos que hacen al entrevistado sentirse más incómodo e intranquilo de la cuenta.

Este mal trago, además, puede tener consecuencias negativas para el candidato, ya que al no ser explícito en esta cuestión puede que le lleve a que la oferta de contratación propuesta por la empresa no sea del todo satisfactoria a nivel personal y profesional de modo que empezamos en nuestro trabajo con ciertas reticencias económicas o esperando que un futuro no muy lejano esta situación se resuelva a través de un aumento de salario, una promoción profesional etc. Otra consecuencia negativa asociadas a la falta de respuesta o preparación previa en cuestiones de salario en una entrevista de trabajo, puede ser que la respuesta que finalmente aportemos al entrevistador esté llena de dudas debido a la inseguridad que manejamos en este sentido o de sesgos egocéntricos, considerar que valemos más de lo que el mercado en ese puesto de trabajo concreto nos puede pagar, haciéndonos directa o indirectamente perder la oferta de trabajo y por tanto el empleo.

Si no queremos que nuestras oportunidades salariales se vean mermadas o si no queremos perder la oferta de trabajo, debemos seguir una serie de pautas a la hora de hablar de salario en una entrevista de trabajo.

En primer lugar, debemos preparar previamente esta cuestión. Hemos de pensar, qué podemos aportar a la empresa que posiblemente nos vaya a contratar y qué nos puede ofrecer ella. Con este sentido de la proporcionalidad podremos iniciar nuestro ajuste de salario. Para ello, hemos de investigar la empresa e indicadores como la ubicación, el sector de actividad, años de presencia en el sector, tipo de producto o servicio, carácter local, nacional o internacional, nos servirán de señales para jugar sobre terreno seguro.

En segundo lugar, hemos de determinar una banda o rango salarial, con un mínimo y un máximo, siempre bruto anual, que se adecúe a nuestras necesidades personales. Es decir, he de fijar un techo por debajo y por encima de lo que necesito para poder vivir con tranquilidad. Así, siempre que nos pregunten por temas de salario podemos establecer una cantidad mínima, que ya cubre nuestras necesidades básicas, y una cantidad máxima, sobre la que entendemos que además de cubrir nuestras necesidades básicas es adecuado para pagar aquello que nosotros podemos aportar, conocimiento, experiencia, habilidades y capacidades.

En tercer lugar, debemos rastrear qué salarios actualmente se manejan en nuestra profesión y sector de actividad. Distintas consultoras de recursos humanos publican anualmente estudios de retribución (por ejemplo en Michael Page ) que podemos consultar y así tomar el pulso de los salario. También, otras ofertas de empleo similares a nuestra posición nos dará la idea de que salarios se están ofreciendo por aquello que podemos hacer. Estos recursos, estudios de retribución y otras ofertas de trabajo de empresas de la competencia, es habitual que sean utilizados por las empresas. Tener conocimiento de ello, además nos dará valor como candidato ya que la empresa podrá observar que nos hemos preocupado por este tema y que estamos actualizados en este tipo de información.

Por último, si tenemos información de la empresa, si hemos reflexionado sobre lo que podemos aportar y cuánto valen, según nuestro criterio, nuestros recursos para la empresa concreta que nos convoca, si tenemos clara cuál puede ser nuestra banda salarial, si conocemos que paga el mercado y la competencia, podremos abordar con seguridad cuestiones relacionados con el salario. Podremos contestar con respuestas adecuadas y ajustadas a la realidad laboral, podremos manejar con certidumbre aquellas ofertas donde no se específica la banda salarial e incluso, a pesar de que parezca imposible dado los momentos que vivimos, podremos rechazar alguna oferta de empleo cuando entendamos que atenta contra nuestra dignidad y respeto. Y sobre todo y lo más fundamental, podremos estar satisfechos con nuestro salario cuando comencemos a trabajar.

Como vemos, en muchas ocasiones nosotros mismos hacemos que algunos temas sean más complicados de lo que realmente son. No dejes de pensar y utilizar estos recursos para afrontar favorablemente este tipo de cuestiones.

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