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¡QUÉ MIEDO, EMPIEZO MAÑANA!

23 febrero, 2015
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¡QUÉ MIEDO, EMPIEZO MAÑANA!

¿Cómo serán mis compañeros? ¿Caeré bien? ¿Qué ropa me pongo?…

Aunque no es definitiva, la primera impresión es crucial. Recuerda que nunca tendrás una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión. Ya has conseguido el trabajo y ahora te toca empezar en un nuevo centro, con nuevos compañeros, jefes y clientes. ¿Cómo me tengo que comportar en mi primer día? ¿Qué actitud tengo que tener durante mi primera etapa profesional?

Tener nervios en el primer día de trabajo es algo, no sólo normal, sino que deseable siempre que seamos capaces de controlarlos. Más aún si te encuentras en tu primera o primeras experiencias profesionales. Vas a formar parte de un entorno nuevo, por lo tanto los nervios te ayudaran a mantener un nivel de lucidez mental adecuado. No obstante, al igual que en su momento te preparaste la entrevista has de tener en cuenta una serie de puntos en tu primer día de trabajo.

Recopila información previa: En la entrevista no es el momento más oportuno para preguntar ciertos asuntos. Aunque en tu primer día todo está perdonado, puede resultarte útil preguntar por teléfono aspectos como el código de vestimenta, o la disponibilidad de cantina y/o microondas. Conectarás más fácilmente si vistes con el estilo de tu departamento y si compartes con tus compañeros el tiempo de comida.

Llega con antelación: A lo mejor cuando hiciste la entrevista fuiste a última hora de la mañana o de la tarde. Ten en cuenta el tráfico y el tiempo que tardarás en hora punta para llegar con 10 minutos de antelación en tu primer día.

Prepárate una breve presentación: En los primeros días te presentarán a muchas personas que seguro quieren saber algo más de ti o te harán las preguntas de cortesía. Ensaya 2-3 frases sobre quién eres, experiencia previa, situación académica y qué puedes aportar.

Recuerda los nombres: Aunque es prácticamente imposible aprenderse los nombres de todas las personas, presta atención a las personas cuando te las presenten. Si has de dirigirte a ellas y no recuerdas bien cómo se llamaban, pregunta a un compañero. Como decía Dale Carnegie, “el nombre de una persona es para ella el mejor sonido posible”.

No juzgues: En ningún momento es conveniente juzgar a los compañeros de trabajo y menos aún en tu primer o primeros días. Tendrás tiempo para identificar los roles de cada compañero y de conocer mejor a los jefes. Tú has de causar una buena primera impresión, pero no has de dejarte llevar por primeras impresiones.

Sé humilde: No es momento para hablar de tus logros en la universidad o trabajos anteriores. Aunque no sea tu intención, puedes dar imagen de prepotencia. Escucha la historia de la empresa, del departamento y de tus compañeros. Demuestra interés y elogia los esfuerzos y la manera de trabajar. Tiempo habrá para aportar ideas de mejora. Escucha y acepta consejos. Durante las primeras semanas o incluso meses, no trates de impresionar ni de ir de sabelotodo

No aparentes: En nuestros primeros días estamos ansiosos por caer bien a nuestros compañeros. Si no eres extrovertido, no te fuerces en serlo. Piensa que va a resultar complicado comportarte de una manera que no eres durante toda la relación laboral. No obstante, si eres tímido, evita aislarte. Aprovecha que los primeros días tus compañeros pueden empatizar más contigo. Entabla conversaciones fáciles sobre su experiencia, tiempo en la empresa o cómo fueron sus primeros días. Los temas más personales, déjalos para más adelante o para cuando te den pie a hablar de ellos

Sé positivo: Los primeros días es normal que la gente se preocupe por “no meter la pata”. Si focalizas la atención en un objetivo negativo, te creas inseguridad y aumentas la posibilidad de cometer esos errores que estás tratando de evitar. Relájate y respira hondo. Si te han elegido a ti para empezar es porque creen que vas a desempeñar bien el trabajo. Cambia tu mensaje interno del “no tengo que meter la pata” por “voy a escuchar todas las instrucciones y preguntar cuando tenga alguna duda”. Tu confianza y tus nervios te lo agradecerán

Espera a ser invitado: Si se hace una pausa para el café o la comida, no te unas a un grupo si no te han invitado. Aunque ya las sepas, puedes dar pie a esa invitación preguntando directamente cuáles son las costumbres para el almuerzo o si hay alguna máquina de café donde ir a desconectar cinco minutos.

Fin de la jornada: Es probable que los primeros días tengas que leer mucha información, por lo que tienes cosas en las que invertir tu tiempo. La hora de salida puede ser flexible, por lo que procura no ser el primer en irte. Antes de hacerlo, avisa que te marchas y si puedes ayudar en algo más.

Sonríe: No solo en tu primer día, sino en toda tu estancia en la empresa. Y no sólo en el ámbito laboral, sino también en el personal. Si sonríes, tu cerebro interpreta que estás contento y liberará sustancias capaces de alegrarte. Además ganarás en confianza en ti mismo y se abrirán más puertas para establecer nuevas relaciones, ya sean personales o profesionales.

Estos consejos te pueden valer para el primer día y para meses sucesivos. Depende de la rotación que haya en el departamento, puede que se tarde tiempo en quitarse el cartel de “el nuevo, la nueva” No te preocupes, aprovecha todo ese tiempo para aprender e integrarte. Seguro que al poco tiempo, serás aceptado como un trabajador más y desempeñarás el papel más beneficioso para ti y tu departamento. ¡ A POR ELLO!

PabloSastrePacheco Pablo Sastre Pacheco

BLOGICONOlinkedintwitterLicenciado en Psicología, Master en RRHH  y Master en Alto Rendimiento y Coaching Deportivo.
10 años de experiencia en Selección, Formación y Desarrollo de talento en distintas empresas.

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