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¿Qué competencias valoramos a la hora de seleccionar un profesional?

Formas de adquirirlas y potenciarlas:

Me gustaría comenzar introduciendo lo que es para nosotros una competencia en su sentido más general, para que así fuésemos familiarizándonos con este término y pudiésemos ver los diferentes aspectos de ésta con otra perspectiva.

 Cuando hablamos de una competencia a nivel personal o laboral, nos estamos refiriendo a todas aquellas herramientas o capacidades con las que contamos para desenvolvernos en una situación determinada.

En la mayoría de casos esta capacidad no se aprecia en un primer contacto, tiene que darse una situación específica para ponerla en marcha y hacerla ver a los demás.

Si por ejemplo en una entrevista de trabajo nos preguntan si nos consideramos capaces de gestionar un equipo, nosotros probablemente contestemos que sí, pero esa respuesta no tiene ninguna fiabilidad si, una vez seleccionado este profesional y llevando una semana en el puesto, no lidera el equipo de forma correcta, no delega, no tiene un liderazgo adecuado, etc.

Podríamos entonces llegar a la conclusión de que ese profesional en concreto no tiene una competencia de gestión de equipos acorde a lo que se valoraba en el puesto en un primer momento.


Una vez entendido este punto, podremos mejorar a la hora de adquirirlas y potenciarlas.

Hablamos de adquirir una competencia cuando no contamos aún con esa capacidad y herramientas para incorporar a nuestro repertorio conductual.

Por ejemplo, consideramos que no hemos adquirido aún una competencia de responsabilidad si no hemos actuado de forma responsable nunca y si, además, no sabemos cómo comportarnos ante una situación en la que debemos serlo. A nivel laboral, podríamos poner un ejemplo sencillo que varias veces encontraréis en entrevistas de trabajo:

 “¿Has tenido que asumir el control de tu Departamento alguna vez tú solo, responsabilizándote de todo el trabajo? Cuéntame una situación en la que te haya sucedido”

 Una persona que no haya adquirido la competencia de responsabilidad, posiblemente ante esa situación se hubiese visto sin salida y hubiese aumentado su estrés al no saber qué hacer.

Por otro lado, entendemos por potenciar una competencia a todos aquellos ejercicios que optimicen la aparición de esa competencia.

Haciendo referencia al ejemplo anterior, necesitaríamos potenciar nuestra responsabilidad si nosotros ya sabemos cómo comportarnos de forma responsable, pero no lo hacemos tan a menudo como deberíamos. Es por eso que deberíamos ejercitarla.

Bajo mi punto de vista personal, puedo decir que las competencias suelen adquirirse y potenciarse mediante dos vías fundamentales: educación y experiencia.

 La educación es muy relevante para sentar unas bases teóricas de cómo hacer las cosas, pero sin duda el “aprender haciendo” es óptimo para poner en práctica esos conocimientos.

Considero fundamental a la hora de adquirir habilidades el saber acotar el campo de aprendizaje, saber qué queremos, cómo debemos adquirirlo, y encuadrarlo en un contexto laboral o personal, para posteriormente fijarnos en un modelo de referencia y aprender de éste.

De cara a un futuro empleo, un buen método es hacerlo mediante las prácticas universitarias, pues es donde tenemos la oportunidad de compartir nuestro día a día con profesionales en una materia en la que deseamos crecer.

En ocasiones las funciones de un estudiante en prácticas no son las idílicas y deseadas, pero yo siempre animo a hacerlas porque toda experiencia curte y, muchas veces, simplemente observando cómo trabaja un profesional, somos capaces de desenvolvernos con mayor facilidad en un trabajo futuro.


Como es de esperar, dependiendo del sector empresarial en el que nos encontremos, se valorarán más unas competencias u otras, pero quisiera destacar 4 competencias que son comúnmente necesarias en todos los sectores en los que yo he tenido ocasión de moverme:

Organización: saber administrarse el trabajo y priorizar lo importante de lo que no lo es constituye un pilar fundamental en cualquier tipo de puesto laboral.

Pensamiento crítico: para poder solucionar un problema es clave saber analizar y entender las situaciones que se nos ponen de por medio día a día.

Comunicación: ser capaces de expresar correctamente lo que deseamos transmitir.

Capacidad de aprendizaje: incluso tratándose de un puesto en el que las funciones sean repetitivas, en el día a día pueden surgir diversas incidencias y nuevos retos que debemos aprender a afrontar.

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Clara González Castaño

linkedinEstudié Psicología en la Universidad Complutense de Madrid especialización en Psicología del Trabajo.
Técnico de Nóminas y Selección en  Shiseido

ClaraGonzálezCastaño

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