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¿Por qué me siento mal cuando estoy en el paro?

¿Por qué me siento mal cuando estoy en el paro?

 El ser humano ante todo quiere sentirse productivo, pero más allá, busca serlo.

Cuando una persona, de manera inesperada, pasa a formar parte de la lista de desempleados del país, atraviesa diferentes fases. Para empezar, seas o no seas optimista y positivo, de shock y recolocación ante la nueva situación. Tus reacciones pueden ser diferentes: buscar trabajo al día siguiente, irte de vacaciones a reencontrarte contigo mismo, enfadarte y no entender, bloquearte… el caso es que, tras un tiempo digamos “nadando” en el ese mar de la reubicación, decides posicionarte en el rol de “desempleado”.

Cuando hablo con personas que llevan ya unos meses en esta nueva realidad y se sienten desanimados, todas y cada una de ellas, al tratar su malestar, coinciden en puntos similares, se conciben con un autoconcepto muy bajo por encontrarse “excluidos” de la rueda a la que han pertenecido hasta el momento de ruptura. Se han creído su rol completamente y ya lo tienen integrado en cada una de sus células. Y es que una de las frases que todos repiten es “¡me siento inútil, necesito trabajar ya de lo que sea!”

Perdona, ¿cómo?

Esta percepción, muy lógica en un paradigma en el que la realidad es interpretada desde fuera hacia adentro, nos da la imagen de nosotros mismos de veleta movida por un viento y unas mareas que no sabemos hacia dónde nos llevan, cuándo va a ser el próximo accidente o si tocaremos tierra de nuevo o no. Total, nosotros no gobernamos el timón. Por lo tanto, hasta que el viento no cambie y me diga “ya vuelves a pertenecer al sistema de trabajadores” mi rol es de DESEMPLEADO, es decir, haga lo que haga durante mi día a día, no le aporto valor porque no estoy en la lista “correcta”

Vamos a verlo ahora desde dentro hacia afuera. De repente en mi navegación aparentemente tranquila aparece una tormenta “inesperada”, igual ya había nubes que la anunciaban pero yo no me he percatado, tras la lucha por mantener el barco a flote, mi sorpresa no me ha permitido vencer la situación… en ese barco, puedo pasar un tiempo, (cada uno considera el suyo porque cada barco, mar, océano o río es particular de cada individuo), reparándolo, achicando agua, volviendo a colocar las velas, considerando los daños producidos… pero tras este periodo, mi intención es hacer el velero moverse, volver a establecer un rumbo, una dirección, unos objetivos y empezar a navegar… intentando, esta vez, permanecer un poco más observador ante posibles inclemencias del tiempo.

¿Nadie diría que ese barco está “parado”, no? De hecho, es imposible que lo esté… aunque la persona que lo maneja, puede decidir dejarse llevar por la corriente, desanimarse y delegar su destino al viento…, el barco sigue en movimiento, consciente o inconsciente, pero continúa avanzando. Sólo puede anclarse si lo decide expresamente así, nada ni nadie se lo ordena, únicamente él mismo.

Ahora, cuando nos encontramos en situación de desempleo, ¿quién nos dice que no estamos trabajando? Una vez haya pasado la sorpresa que nos ha llevado a la nueva situación, comenzamos a diseñar una nueva ruta, buscando formación, asesoramiento, rehaciendo nuestro CV, igual dándonos la oportunidad de crear nuestra propio proyecto. Muchas de las personas que dicen sentirse mal ante la situación de desempleo están trabajando en la construcción de su nuevo camino más horas incluso que las que trabajaban en sus oficinas o sus anteriores roles, entonces ¿es objetiva esta apreciación?

Si la principal dificultad que una persona en desempleo encuentra cada día es el sentirse al margen del sistema, cambiemos las normas y la perspectiva ¿no?, porque solo estarás al margen si tú así lo consideras.

Puedes haber pasado a formar parte de otra lista de personas, nada más, en realidad tienes una oportunidad increíble de reinvención y esto, son muchas horas de trabajo, coticen o no.

Si cada día lo vives desde estos prismáticos, cada día tendrás un mayor control de ese barco, serás más experto en navegación y pronto sabrás cuál es tu próximo destino, nada ni nadie te podrá decir que durante el proceso, no has navegado un largo recorrido, aprendido de las inclemencias externas, desarrollado competencias antes inimaginables y descubierto nuevos puertos.

Beatriz Gómez Acebrón

 Beatriz Gómez Acebrón
linkedinLicenciada en Psicopedagogía
Master en gestión y dirección en RRHH.
Toda mi trayectoria laboral está relacionada con la formación y la orientación personal y profesional, es lo que realmente me apasiona.

Universitario con trabajo

  • Gracias Beatriz por tu blog, muy apropiado para este momento de mi vida. Estoy haciendo parte de la lista de desempleados de mi país, como tu lo dices. Vienen de vez en cuando esos altibajos, que a veces te ayudan a reinventarte, pero que otras son espacios de frustración y desánimo.
    Tu perspectiva es otra forma de la ver la situación, de desarrollar competencias como la fuerza interna, la esperanza, la fe, la fortaleza de una visión y un sueño que aun no se han materializado.

    Gracias por compartir tus ideas apropiadas.

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