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Perfiles buscados: Del COLABORADOR Tradicional al del PENSAMIENTO de DISEÑO

En este nuevo escenario moldeado por la crisis que ha sumido al país en los últimos años, nos hemos tenido que adaptar a numerosos cambios de visión, cultura y valores, entre otros. En esta modificación de patrones, hemos visto surgir una nueva concepción de la figura del trabajador. Uno de los perfiles que está tomando más fuerza es aquel generalista que aporta su expertise y lo pone al servicio de la organización, compartiendo experiencias y empatizando con los demás departamentos con el fin de alcanzar un objetivo más orientado al cliente y no sólo a la tarea o a la consecución de objetivos departamentales.

Una herramienta que apoya este modelo de trabajo es el denominado “Design Thinking”(1) , que divide el proceso creativo en la organización en 5 fases:

  1. Empatizar: La observación del usuario final o colaborador y su entorno es lo que ayuda a comprender sus necesidades para así, poder ser capaces de plantear una solución satisfactoria a los problemas que existen. La escucha activa, sin emitir juicio alguno, se convierte en elemento fundamental para llegar a empatizar con el individuo.
  2. Definir: El siguiente paso tras la observación, consiste en determinar el problema que se pretende estudiar. No se trata de abarcar todas las necesidades que puedan surgir de la evaluación del individuo, sino de concretar sobre la que se decide actuar.
  3. Idear: Aquí llega el momento de divagar, explorar todas las alternativas posibles, generar equipos de mejora donde enriquecerse de las aportaciones y visión de cada miembro. A través de técnicas como la lluvia de ideas, mapas de empatía, esquemas, stroyboards, etc. Todo ello, concluirá en la elección de una solución sobre la que trabajar.
  4. Prototipar: Materializar las ideas en forma de bocetos o maquetas ayuda a focalizar la atención en los aspectos que se pueden escapar cuando la innovación todavía es un esbozo en nuestra mente. Por lo que crear algo físico que poder analizar será importante para encontrar sus puntos de mejora y resolverlos antes de presentarlos al usuario. El prototipo debe ser el paso intermedio, nunca debe ocupar un tiempo excesivo que retrase el proyecto ya que será en la siguiente fase donde se concretará la viabilidad del mismo.
  5. Evaluar: El último nivel del proceso se ocupa de presentarlo al público objetivo, dejando que éste interactúe libremente con el producto o servicio mostrado, sin interferir en su exploración y las sensaciones que obtenga de ésta, con el fin de obtener un feedback más cercano al usuario final.  Si en el escalón anterior, se trataba de crear un modelo que sirviese de base para sacarlo a la luz creyendo que era acertado. Ahora la visión debe ser cuestionar cada aspecto de la innovación presentada.

Para trasladar el modelo de Design Thinking en el perfil de colaborador nos basaremos en las definiciones de varios autores, entre ellos, el presidente de la consultora de innovación y diseño, Tim Brown. Quien propone un modelo de profesional que adopta la visión del diseñador en cada fase del proceso de trabajo.

Alguien que:

determine las necesidades u oportunidades de mejora a través de la observación

sea interdisciplinar  y colaborativo

agregue valor al entorno

experimente, transformando lo abstracto de las ideas en modelos o prototipos reconocibles y evaluables por el usuario

En esta propuesta, el colaborador se encuentra en constante fase de exploración para dar con la solución más creativa e innovadora, sin miedo al fallo, por contra, sirviéndose de éste como catapulta de aprendizaje y como oportunidad de mejora.

El trabajador es ahora, adaptable a las distintas necesidades de la empresa, con una visión holística sobre el negocio y los objetivos últimos de éste. El nivel cultural y la riqueza de sus intereses influirán también en su valor como profesional. No olvidemos que nuestras experiencias, gustos e inquietudes forman parte de nosotros, de cómo gestionamos nuestro tiempo y afrontamos distintas situaciones. Así, alguien con aficiones artísticas, tendrá una sensibilidad y creatividad especial para resolver cuestiones de soluciones inciertas. Como otro/a orientado al deporte de conjunto u organizaciones sin ánimo de lucro dedicadas a ayudar a los demás, aportará gran valor a la hora de trabajar en equipo, por ejemplo.

Hoy en día, se considera la cultura de la innovación como pilar básico a fomentar en cualquier organización que quiera consolidarse en el mercado. Por lo que, no es de extrañar que estas empresas necesiten también trabajadores que les puedan aportar un enfoque distinto a las limitaciones que han padecido tradicionalmente.

Aneel Groover

Aneel Grover

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Diplomado en Relaciones Laborales por la Universidad de Alicante, Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos y MBA por Fundesem Business School.

Director de Recursos Humanos, colaborador en el Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de Alicante y Organizador de TEDxLucentumst 2014.

 

(1)http://en.wikipedia.org/wiki/Design_thinking

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