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OBJETIVO: Encontrar empleo. ¡Puntos clave!

El desempleo, desgraciadamente se ha convertido en un estado de ánimo en nuestro país, ya que son muchas las personas que están en esta situación, pero más allá de caer en el desánimo, debemos mantenernos optimistas y plantearnos la situación como un momento de transición, más que de fracaso profesional.

Uno de los principales problemas del trabajador desempleado, es que una vez superado el “shock” del primer momento, dispone de forma absoluta de un bien muy preciado, pero que en muchas ocasiones se vuelve en su contra: el tiempo.

Cuando dejamos de trabajar, dejamos de tener ocupado gran parte del día, y no estamos acostumbrados a disponer de una bolsa de tiempo tan extensa, llenemos ese espacio muerto invirtiendo en lo que será nuestro futuro proyecto profesional.

Es el momento de centrarse en que nuestro trabajo va a consistir en “buscar empleo” y debemos planificarlo con rutinas, horarios de dedicación y análisis exhaustivo de nuestras propias necesidades, incidiendo en nuestras debilidades y en aquello que debemos mejorar para diferenciarnos del resto.

La constancia debe ser una de nuestras mejores cualidades en esta tarea, buscar trabajo con energía, positividad y ahínco, ya lo dice el refrán “quien la sigue la consigue”, este debe ser nuestro lema, así evitaremos caer en el desánimo y la desmotivación.

Comprender que asistimos a un panorama económico y laboral difícil, con muchas otras personas en nuestra misma situación es crucial, ya que nos ayudará a sobrellevar los pequeños fracasos que nos encontremos por el camino.

Pregúntate a ti mismo si realmente estás todo lo preparado que debieras para afrontar este reto, y si quieres seguir haciendo lo mismo que venías haciendo hasta ahora. Muchas veces una situación de desempleo puede desembocar en un cambio de tendencia en tu profesión, descubrir nuevas habilidades innatas que no hayas desarrollado profesionalmente puede aprovecharse en propio beneficio. La motivación es importante, céntrate en buscar trabajo de lo que sabes hacer, pero también de aquello que realmente te gustaría hacer.

Cuanto mayores sean tus horizontes, más posibilidades tendrás de conseguir el éxito. No son pocas las personas que han descubierto su verdadera vocación después de haber pasado por un proceso de transición, trabaja en tu persona, es la mejor decisión que puedes tomar.

Analiza el sector donde quieres prestar tus servicios y las deficiencias que posee, así sabrás sacar todo el partido a tu valía, para poder llegar a conseguir ese nicho difícil de cubrir, y si no dispones de los conocimientos adecuados, fórmate, hoy en día con tanta información en la red se pueden obtener muchos conocimientos sin coste alguno porque existen multitud de tutoriales sobre muchos y diversos temas.

Ayúdate de profesionales que te guíen en el proceso, en muchas ocasiones nosotros mismos no sabemos ver nuestro potencial, ni las oportunidades que podrían presentarse ante nosotros, o ni siquiera por donde empezar.

Corre la voz entre tus amistades, antiguos compañeros de estudios o de trabajo sobre tu situación, e intenta potenciar también la vía de las redes sociales, véndete a ti mismo como si fueses el mejor producto del mundo, y derrocha optimismo, siempre y en cada momento, la negatividad resta oportunidades.

Gandhi decía: “vive como si fuese el último día de tu vida y estudia como si fueses a vivir para siempre”, aplícalo, vive el día a día como una oportunidad y no dejes de formarte, el mundo es muy cambiante y tú debes cambiar con él.

Sé consciente de que el trabajo no llamará a tu puerta, y que debes ser tú el que lo busques, utiliza todos los medios a tu alcance.

No rechaces participar en un proceso de selección porque no encajes perfectamente en la oferta, a veces el resultado final de la selección es sorprendente, conozco un caso de una oferta de empleo que rezaba así:

 “Se busca joven abogado mercantilista para prestigioso bufete que posea moto”,

La empresa acabó contratando a una chica, que no era licenciada en derecho y que además, no había montado en moto en toda su vida. La razón es muy simple, primaron más las competencias y habilidades de esta persona, que las exigencias iniciales que planteaba la empresa.

No lo dudes, la mejor inversión que puedes hacer es invertir en ti mismo.

Foto: gratisography

María C. Melero

María C Melero

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LicenciadaCiencias del Trabajo

Diplomada RRLL

Postgrado en dirección de RRHH

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