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Las Habilidades más deseadas del mundo empresarial

La capacidad de relacionarse de forma adecuada con los demás, forma parte de las denominadas habilidades sociales, integradas en la inteligencia emocional, de la que se habla mucho últimamente, y con la que, gestionándola adecuadamente, se consiguen muchos logros.

Aquellos individuos que poseen un alto grado de inteligencia emocional, suelen ser personas con un destacado crecimiento personal, y a menudo exitosas.

Pero la importancia de desarrollar esta potente herramienta, no solamente nos facilitará nuestra vida cotidiana, sino que mejorará nuestra capacidad para diferenciarnos de los demás, siendo crucial a la hora de conseguir retos, de plantearnos objetivos y escalar posiciones en la sociedad.

 En el momento actual, son muchas las personas que poseen una cuidada formación, y la experiencia requerida a la hora de cubrir un puesto de trabajo, pero pocas poseen las habilidades necesarias para que el desarrollo del mismo se produzca de forma satisfactoria o relevante.

 Las organizaciones se han dado cuenta de que tener determinadas habilidades de forma innata, o aprendidas en el tiempo, supone un valor añadido, una garantía de éxito, de ahí que se tengan muy en cuenta en los distintos procesos de selección.

En el entorno empresarial podemos destacar como habilidades más deseadas algunas como:

CAPACIDAD DE TRABAJO EN EQUIPO: Cada vez más las empresas tienden a estructuras más planas, con grupos de trabajo independientes que gestionan sus propios recursos y resuelven los problemas aportando de forma conjunta las posibles soluciones.

EMPATIA: Una persona empática sabe escuchar a los demás y ponerse en su lugar, afrontando las situaciones complejas con mayor facilidad, restando problemas y presentando un escenario menos catastrófico, contribuyendo así, a la mejora del clima laboral.

COMUNICACIÓN: Tener una buena capacidad de comunicación no significa tener una impresionante oratoria, sino que supone expresar de forma sencilla, concisa y clara las ideas, sabiendo llevarse a su terreno a los demás, y hacer de su opositor un colaborador. Un proverbio chino reza “ Tenemos dos orejas y una sola boca porque debemos escuchar el doble que hablar”, no solamente debemos centrarnos en saber comunicar, sino que debemos saber escuchar con atención y controlar los silencios, poderosa herramienta de convicción.

MENTE ABIERTA: Una mente abierta se adapta mejor a cualquier circunstancia, sobre todo en momentos de crisis, donde la genialidad se postula como caballo de batalla en las numerosas  empresas maltrechas de nuestra economía. Una actitud flexible ayuda a la adaptación en momentos de cambio, ser polivalente es un valor muy apreciado sobre todo en momentos adversos.

RESPONSABILIDAD: Una persona responsable es aquella que sabe asumir sus propios fracasos de forma natural, entendiendo que todos somos humanos, y aprendiendo del error, como único camino hacia la excelencia. Un trabajador responsable asume los riesgos, comprometiéndose con los resultados que se esperan de él, e intenta aplicar sus conocimientos de la forma más óptima.

HONESTIDAD: Capacidad de actuar de acuerdo con lo que se piensa y se siente, designa a aquella persona justa, recta e íntegra. Es una cualidad que se ha ido desvirtuando con el tiempo en la sociedad moderna, pero que cualquier organización desearía tener en las filas de su gerencia o equipos de trabajo.

INQUIETUD: Una persona inquieta busca de forma constante nuevos retos, nuevas oportunidades, nuevas formas de trabajar y mejorar, lo que supone una excelente cualidad para el crecimiento personal, pero también para la propia organización, que como tal está viva y es cambiante en todo momento.

OPTIMISMO: Se dice que una persona optimista suele ser alguien con un nivel de inteligencia por encima de la media, y es que, el ser optimista no solamente es una cualidad, es una actitud ante la vida que ayuda enormemente a superar los obstáculos y provoca un ambiente más relajado y cordial.

Obviamente no todos somos capaces de desarrollar todas estas habilidades, pero si que es cierto, que en muchas ocasiones disponemos de ellas sin que seamos muy conscientes de ello, el conocimiento de uno mismo es el primer camino del éxito, ya que nos ayudará a mejorar nuestra capacidad y potenciarla, proyectándola a los demás. El siguiente paso sería analizar nuestras debilidades y trabajar en ello dependiendo de las necesidades a las que nos veamos expuestos.

María C MeleroMaría C. Melero

Licenciada Ciencias del Trabajo

Diplomada RRLL

Postgrado en dirección de RRHH

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Blog: antesalarrhh.blogspot.com

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