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La necesidad de seguir formándote, ¿Qué Master elegir? en 5 pasos

La necesidad de seguir formándote

Actualmente me encuentro finalizando un máster, más concretamente un MBA en la modalidad “executive”, en la cual se compagina la actividad profesional de cada uno con las clases. Por este motivo, las clases habitualmente son los fines de semana, o en algunos casos por las tardes, dos o tres días a la semana (o eso tengo entendido).

Terminé la carrera hace ya cinco años, y nunca pensé que volvería a estudiar, en primer lugar porque terminé bastante quemado y en segundo lugar porque, una vez que se pierde el hábito de estudio y miramos hacia atrás, en muchos casos nos vemos incapaces de volver a memorizar aquellos temarios interminables que nos entraban en los exámenes. Si alguien me llega a decir allá por 2.009 que iba a empezar un máster tan solo 4 años más tarde, le habría tomado por loco. La verdad es que ahora que estoy acabando se ve todo de manera muy diferente, y me siento muy satisfecho y muy orgulloso del esfuerzo realizado.

Creo que en muchas ocasiones, y sobretodo cuando ya estamos trabajando, tendemos a acomodarnos de alguna manera y somos dados a pensar que, como ya tenemos trabajo, no es necesario seguir estudiando. Podemos caer en el error de pensar que eso de estudiar es para aquellos que no tienen trabajo y deben mejorar su CV para poder competir en el mercado laboral actual. No son pocos los que tienen interiorizada una división muy clara de la figura del trabajador y del estudiante, como si fuesen dos elementos independientes cuyos caminos transcurren en paralelo o en sentidos opuestos y que nunca llegan a cruzarse o a sobreponerse. Por fortuna, y en muchos casos por necesidad, esta barrera psicológica ya no es tal, de modo que mucha gente cursa sus estudios compaginándolos con su actividad profesional (en este sentido me refiero a la gente que estudia para tratar de prosperar dentro de su empresa o para dar un giro en su carrera profesional, más que a todos aquellos en los que en algún momento hemos trabajado para financiarnos los estudios o las vacaciones).

A mi parecer es tanto o más importante si cabe, para aquellos trabajadores que tengan trabajo, ya no solo tratar de estudiar carreras, másteres, postgrados… porque quizás no esté al alcance de todo el mundo (por desgracia hoy en día tener trabajo no es garantía de poder costearse los estudios que uno quiera), pero sí es fundamental estar actualizado de los cambios que se van sucediendo dentro del campo profesional en el que desempeñamos nuestras funciones, como pueden ser cambios legislativos, evolución de los productos con los que se trabaja… Un claro ejemplo podríamos encontrarlo en el campo de la medicina. Seguro que ninguno de nosotros nos imaginamos que, un médico que empezase a ejercer hace 20 años, no acuda a cursos periódicamente para conocer los distintos medicamentos que van apareciendo, así como para estar al día de la evolución de las investigaciones que se están llevando a cabo para el desarrollo de la cura de determinadas enfermedades.

En muchas ocasiones, son las propias empresas las que les ofrecen a sus empleados la posibilidad de realizar determinados estudios, financiados en parte o en su totalidad por éstas, dado que resulta beneficioso para las compañías tener personal formado y cualificado. A mi juicio esto es bastante más inteligente, darle la posibilidad a personal interno (que conoce ya la empresa y la forma en la que se trabaja en esta) de desarrollarse y crecer profesionalmente dentro de la empresa, que realizar fichajes millonarios de manera sistemática procedentes de empresas de la competencia y que, en muchas ocasiones, no terminan de encajar con la cultura y valores de la empresa, no consiguiendo los objetivos fijados ni cubriendo las expectativas generadas. Así mismo, el ofrecer formación a los trabajadores, se trata de una buena manera de incentivar a la plantilla en unos tiempos en los que las revisiones salariales brillan por su ausencia.

El hecho de realizar un máster (digo máster porque es la formación que yo he cursado, pero creo que podríamos incluir cualquier tipo de estudios, siempre que incluya un número mínimo de horas o créditos) lleva implícito un enorme sacrificio y una dedicación importante a lo largo de todo el curso académico. Supone renunciar a muchas horas de ocio y vida social con amigos y familia, pero creo que sin duda merece la pena (esta renuncia no es tan grande si somos capaces de organizarnos medianamente bien y tenemos cierta disciplina). Además de la parte evidente que te proporciona un máster, como son conocimientos (tanto teóricos como prácticos), interacción con compañeros y profesores, hacer contactos y amigos en muchos casos… creo que la imagen que da una persona que se mete en un “fregao” así (sin necesidad aparente) es la de alguien inquieto, con ganas de aprender y seguir creciendo tanto personal como profesionalmente.

Por último, me gustaría comentar algunos aspectos que considero importantes a la hora de elegir el máster y la escuela de negocio en la que realizarlo.

1.- ¿Qué máster realizar? En este punto hay dos factores importantes a tener en cuenta, qué me puede venir mejor profesionalmente, y que materia me resulta más interesante y, por lo tanto, será más fácil de estudiar.

2.- En la elección de la escuela es conveniente valorar diferentes alternativas, buscar información por Internet, ir a entrevistas con jefes de estudios de cada escuela para que te cuenten en persona las características y condiciones del máster, así como plantearles dudas. Puede ser interesante también comentarlo con gente de nuestra empresa de RRHH que puedan tener referencias de escuelas a través de otros trabajadores que hayan realizado másteres con anterioridad. Y, lógicamente, referencias de amigos, familiares y compañeros.

3.- Buscar la posibilidad de que el máster sea oficial, es decir, que la escuela de negocio tenga convenio o esté respaldada por una universidad, de modo que el título tenga reconocimiento también fuera de España.

4.- Desde mi punto de vista, es preferible que los profesores que imparten clase en los másteres provengan de empresas y no de universidad. Creo que el enfoque que se busca en un máster es más práctico que teórico y es más enriquecedor contar con personal docente que pueda compartir experiencias profesionales personales a la vez que conocimientos teóricos.

5.- Hay que tratar de coger siempre la modalidad presencial o, al menos, la semipresencial. Uno de los valores más importantes que nos va a aportar un máster son las relaciones con los compañeros y con los profesores, el networking. Los contactos que seamos capaces de hacer a lo largo del curso pueden ser muy importantes en nuestro porvenir profesional.

Pues ánimo y a seguir formándote para mejorar.

Pablo Morales Ramos

Pablo Morales Ramos

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En la actualidad Técnico de RRHH en El Corte Inglés S.A. Estoy en un grupo de gestión y planificación en el que analizamos la rentabilidad, gasto y eficiencia  de la plantilla de varios centros de Madrid, así como de otras regiones a nivel nacional.

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas en la UAM 2009

Finalizando un MBA  Executive  Centro de Estudios Financieros (CEF)/ UDIMA.

Universitario con trabajo

  • Muy buena entrada y muy útil. Es cierto que en la actualidad no debemos descuidar nuestra formación en ningún momento, incluso cuando tengamos ya un trabajo. Yo hace unos años dejé mi trabajo para hacer un máster, lo que me abrió un nuevo abanico de posibilidades laborales.

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