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Fulanit@ S.I.P. en el Mercado Laboral

El aforismo dice que, si no tienes ningún rumbo, cualquier viento es bueno, pero, bajo mi punto de vista, lo que realmente ocurre es que si no tienes ningún rumbo, cualquier viento suele ser malo; de hecho, particularmente, si no tengo ningún rumbo, preferiría que el viento no soplase, aunque sé que eso no es posible.

En 1998 causó furor un libro titulado “¿Quién se ha llevado mi queso?”, una metáfora acerca de las nefastas consecuencias del inmovilismo en un mundo cambiante. En él, cuatro personajes, dos ratones y dos hombrecillos, buscan desesperadamente en un laberinto el queso que les sirve de alimento. Si el autor, Spencer Johnson, escribiera el libro hoy, tal vez lo titularía “¿Quién ha cambiado el queso por lechuga?, ¿Quién ha privatizado el laberinto? o tal vez, ¿Alguien sabe qué ha pasado con los ratones? y es que, en las actuales circunstancias, todas estas cosas  (y más) son susceptibles de ocurrir.

El caso es que no sólo carecemos de un Plan B contingente, es que ni siquiera solemos contar con un Plan A mínimamente detallado que nos guíe profesionalmente, así que, cuando las circunstancias cambian y el queso varia de lugar o no me entero o, si me entero, no estoy preparado para responder adecuadamente. Simplemente, dejo que el viento me lleve, aunque sea al abismo.

Pienso que uno de los cambios más importantes que cualquier trabajador en activo o no, tiene que abordar consiste en pensar en sí mismo como un producto de mercado que compite con otros poductos similares. O si lo prefieres, piensa en ti como Fulanit@ Sociedad Ilimitada Personal (S.I.P. por sus siglas). Es decir, entiéndete como una empresa que compite en un mercado con otras empresas que ofrecen servicios similares a los que tú ofreces.

Si asumes que eres Fulanit@ S.I.P., el siguiente paso sonsiste en actuar como tal y elaborar tu hoja de ruta, es decir, tu Plan Estratégico Personal a imagen y semejanza de lo que hace cualquier empresa que se precie de serlo. En este Plan Estratégico Personal (P.E.P. por sus siglas) determinarás cosas tan importantes como quién eres como empresa o servicio, qué ofreces al mercado que no ofrezca tu competencia, qué valor aportas a tus clientes, quiénes son éstos y otras muchas cosas que te permitirán definir tu propuesta laboral y ajustarla a las necesidades del mercado.

En muchas ocasiones pensamos profesionalmente en nosotros al margen de lo que el mercado laboral demanda. Es como si una empresa decidiese fabricar papel de carbón porque esa es la ilusión de la dirección general, prescindiendo del hecho de que para copiar documentos, el papel carbón dejó de utilizarse a comienzo de los años 80 del siglo pasado.

Por otro lado observo que manifestamos cierta renuencia a reinventarnos profesionalmente cuando las circunstancias así lo requerirían. Hay dos grupos de casos; los “eso no lo he hecho nunca” y los “no quiero cambiar de profesión, con lo que me ha costado llegar hasta aquí”.

En el primer colectivo, incluyo a las personas que se resisten a aprender cosas nuevas, habilidades diferentes, a desarrollar competencias débiles.

En el segundo caso, incluyo a las personas que se niegan a dejar de ejercer una profesión que ya no tiene salida (al menos para ellas) impidiéndose reinventarse profesionalmente. Profesionales liberales, profesionales del conocimiento, profesionales de alta cualificación son los que nutren este segundo colectivo.

Bajo mi punto de vista, cuatro son los aspectos que provocan esta negativa al cambio:

  1. Tendemos a asociar nuestra profesión a nuestra identidad. Yo mismo, cuando me preguntan a qué me dedico respondo “soy psicólogo”. Cualquier persona atenta (y un tanto quisquillosa) podría decir que mi respuesta no contesta la pregunta y estaría en lo cierto, ya que el “soy” convierte a mi profesión en parte de mi identidad. y, llegado el caso, a nadie le gusta desprenderse de parte de ella.
  2. Ligado al anterior punto, si tuviese que dedicarme a una actividad profesional distinta al ejercicio de mi profesión-identidad, sufriría un severo sentimiento de pérdida y las personas estamos preparadas para muchas cosas, pero entre ellas no se encuentra el perder. Es lo que se conoce como aversión a la pérdida. Cuando sentimos la posibilidad de perder “algo” o cuando lo perdemos, hacemos lo posible por evitarlo o por restituir la situación.
  3. El punto 2 nos lleva al punto 3, sobre el cual no voy a insitir mucho. Tenemos resistencia al cambio. No lo llevamos bien, no nos gusta cambiar porque cambiar supone un esfuerzo. Si quieres profundizar en este punto, te invito a que leas mi artículo “Por qué nos cuesta cambiar”.
  4. El último motivo tiene que ver con la tesis de mi artículo. En general, no pensamos en nosotros de manera estratégica. Nos cuesta el ejercicio de pensar en nosotros a largo plazo y trazar un plan para conseguirlo. Pesamos que una vez que tenemos una profesión o que hemos finalizado unos estudios vamos a ejercerlos toda la vida y eso cada vez es más improbable que ocurra.

Por lo tanto, piensa en ti como si fueses una empresa en un mercado altamente competitivo. Como Fulanit@ S.I.P. debes tener en cuenta los siguientes factores:

  1. Crea y ofrece alguna cosa de valor,
  2. que otras personas quieran o necesiten,
  3. a un precio que estén dispuestas a pagar,
  4. de una forma que satisfaga y supere sus expectativas,
  5. de manera que te reporte lo beneficios suficientes para poder vivir dignamente y continuar con la operación.

Eso es lo que cualquier empresa pretende y ahí es en donde se enfoca.

En próximos artículos te presentaré qué aspectos debes tener en cuenta para convertirte en Fulanit@ S.I.P. y responder, al menos en parte, a estos 5 factores. Si los tienes en cuenta es posible que incluso la dirección del viento la marques tú.

Foto Óscar definitivoÓscar Fernández Orellana

@interaccionhumana

Formador, Psicólogo Coach

Director de Interacción Humana

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