info@universitariocontrabajo.com 610 788 830

Favoreciendo el cambio en la empresa desde una perspectiva constructiva

Los seres humanos realizamos de manera continua valoraciones sobre nosotros mismos. La autoestima consiste en esa auto-valoración. En multitud de ocasiones utilizamos a los demás como un espejo donde nos vemos reflejados para poder valorar cómo hacemos las cosas pero, claro, ¿qué sucede si ese espejo está deformado?. En el caso de tratarse de un espejo común podemos ver las cosas como son en realidad pero en el caso contrario, ¿qué veremos?. Por poner un ejemplo, imaginemos un espejo del estilo a los que podemos encontrar en una feria, ese tipo de espejos que deforman las imágenes. En este caso concreto, ¿lo que vemos es lo que hay en realidad?

 Imagina que te observas a ti mismo en ese espejo, el de la feria, y tu imagen reflejada te representa como una persona gruesa, muy gruesa, ¿te pondrías a dieta?. Por el contrario imagina que tu figura aparece reflejada con un aspecto muy delgado, ¿empezarías a comer más?.

Hay espejos y espejos. Debemos saber si nos estamos mirando en el espejo correcto para poder crecer y desarrollarnos adecuadamente en la vida o si por el contrario el espejo que estamos tomando como referencia es el equivocado.

Siendo conscientes de todo esto y de la importancia que pueden tener nuestras palabras en la autoestima de los demás, en sus acciones, en sus emociones, en su vida en general y en la nuestra, intentemos utilizarlas para lograr avances en todos los implicados y no para favorecer que las personas caigan en bloqueos.

 Extrapolando todo esto a la empresa, un buen recurso que podemos utilizar es la crítica constructiva de cara a trabajar la mejora y evolución tanto de la calidad del trabajo como del desarrollo de los trabajadores y del nuestro propio. Primero debemos conocer qué es la crítica en sí:

 La crítica consiste en la realización de un juicio sobre algo o alguien. Este juicio nos influirá en distinta medida, a unos más que a otros, en función de nuestra personalidad y experiencias. Existen distintos tipos de críticas y se pueden clasificar en función de distintos parámetros pero, como hemos comentado con anterioridad, a nosotros nos interesará hacer uso de la crítica de tipo constructivo por su capacidad de fomentar un cambio que conduzca a una mejora que beneficie a todas las partes involucradas. El uso de este recurso deberá considerar una serie de aspectos:

 1. Debe estar basada en una información veraz. Tenemos que conocer bien la situación para que nuestra crítica tenga validez y nuestra opinión sea tomada en consideración con interés.

2. Debe estar bien formulada. Deben existir unos argumentos que sustenten los comentarios que vamos a realizar, la información debe ser concisa, estar bien hilvanada y no perderse en vaguedades e ir a los hechos.

 3. Debe emitirse desde el sincero respeto a la otra persona y el interés hacia ella.

 4. Debe realizarse con una intención de mejora.

 5. El emisor de la crítica debe asegurarse de que el receptor entiende que lo que se pretende es un cambio en un comportamiento concreto y no de su propia persona. El crítico, asimismo, debe hacer ver por qué ese comportamiento conviene que sea cambiado y qué beneficios comportará.

 6. Es importante elegir el momento adecuado para realizar la crítica. Un momento oportuno puede favorecer la apertura del oyente a escuchar dicha crítica o, por el contrario, perjudicar todo el proceso. Además de todo esto se debe respetar la privacidad de la persona y hablar con ella a solas.

 7. Es recomendable, cuando vayamos a mantener una conversación con alguien con el fin de emitir una crítica, comenzar el diálogo hablando sobre algún comportamiento positivo del trabajo de la persona, debemos tener en cuenta que todos realizamos algunas tareas correctamente y otras que pueden ser mejoradas, busquemos en primera instancia aspectos positivos para nuestro primer intercambio de palabras, de modo que la persona muestre apertura hacia la conversación. Después, podemos tratar sobre aspecto o área de mejora. Para finalizar haremos ver a nuestro interlocutor que confiamos en sus capacidades de cara a la mejora de la situación. Le haremos algunas propuestas de mejora y le preguntaremos que opina sobre el tema tratado. Le haremos ver que puede acudir a nosotros en caso de requerir ayuda y cerraremos la conversación infundiéndole unas palabras de ánimo. De este modo incidiremos en su motivación hacia el cambio positivo.

8. No debemos caer en la tentación de criticar una hilera de cosas que acumulábamos hace ya algún tiempo si no deseamos que nuestra critica tenga el efecto contrario al que deseamos conseguir. Tratemos los temas uno por uno y referentes al momento presente.

 La crítica constructiva es necesaria para la mejora pero no debemos olvidar que también lo es el elogio ante las tareas bien realizadas. Si a una persona nunca se la estimula ni se le reconocen sus logros ¿por qué querría mejorar ?

Licenciada en Psicología
Máster en Recursos Humanos
Experiencia en Selección de Personal, Formación y Orientación Laboral
Psicóloga en consulta privada. Evaluación, diagnóstico y tratamiento psicológico

Universitario con trabajo

Deja tu comentario

Your email address will not be published.