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Ejercicio Práctico para la Búsqueda de Empleo

Ejercicio Práctico para la Búsqueda de Empleo

Muchas son las webs de información sobre empleo y recursos disponibles para el mercado laboral, muchas las webs de ofertas de trabajo. Tanto en España como en el resto del planeta, todas nos dicen cómo mejorar, como ser positivos, cómo hacer frente a la búsqueda de empleo, cómo debemos realizar nuestro curriculum de forma adecuada… En esta época en la que buscar trabajo es un trabajo en sí mismo y aunque la crisis parece que poco a poco remonta, aún queda mucho.

El mundo no va a girar para nosotros, así pues, el trabajo tampoco. Pero uno llega a preguntarse casi cada día ¿Por qué no encuentro trabajo? ¿Qué hago mal? Ante esa serie de preguntas, lo primero es conocernos a nosotros mismo, analizar qué queremos hacer en la vida. Muchos de dirán, yo… trabajar, vale, perfecto, ¿de qué? Es el primer paso, aunque una respuesta como: yo de lo que sea porque ya me da igual, es un tanto ambigua y lo único que marca es la desesperación de la propia persona y el conformismo. O mejor dicho, el bloqueo que uno mismo se autoimpone ante la búsqueda de un empleo; es por esto a lo que me refiero de conocernos a nosotros mismos. ¿Para qué sirvo? ¿Qué sé hacer? ¿Cuáles son nuestras fortalezas y debilidades en el campo en el que uno quiere trabajar? ¿Estoy realmente formado para ello?

Voy a poneros un ejemplo claro. Hace poco me decían, “no encuentro trabajo de lo mío y ya no sé qué hacer”. Tras analizar su CV, le empiezo a hablar en inglés, a lo que contesta que tenía un poco olvidado el idioma. Ya tenemos ahí una carencia, una posible descalificación por no hablar idiomas ante un proceso de selección. En su respuesta a ¿Qué puedo hacer? Pues estudiar inglés. Aunque estoy cansado de estudiar, quiero trabajar porque estoy desesperado.

La actitud es fundamental, siempre hay que estar positivos ante las adversidades y mirar los problemas desde fuera. En un periodo largo de búsqueda de empleo, podemos sentirnos, con desesperanza, falta de ilusión, apatía, suspicacias, irritables o puede incluso hasta cambiarnos el carácter.

La formación es algo imprescindible, y más ahora donde la competencia es tan brutal, (encontramos licenciados con idiomas en los supermercados, tiendas de ropa o en otros sectores) No se trata de ser algo, sino el mejor en algo, se trata de buscar trabajo, no echar CVs a diestro y siniestro por si cae algo. Uno ha de ser el mejor si quiere destacar, tiene que hacerse visible entre la infinidad de curriculums que tienen las empresas, pero para ello, uno ha de esforzarse en querer serlo y luchar por ello, aunque cueste un poco más.

Al hilo de lo anterior, otro fallo que se suele cometer, es mandar siempre el mismo CV. Está bien que especifiquemos nuestros estudios, ya que nos ha supuesto tiempo, esfuerzo y dinero, pero ¿realmente es un dato necesario? Pero, para qué sirve poner que soy experto en gerontología por ejemplo, si mando un CV para trabajar con niños. Sería un dato que no viene a cuento y que se puede especificar en el apartado “otros datos de interés”. Hay que adecuar el CV a cada oferta, al igual que las cartas de presentación. Olvídate de mandar cartas tipo genérica, que ya están muy vistas. Se ha de utilizar sobre todo la carta para destacar ante la competencia, ¡Quién mejor que uno mismo para venderse bien!

Te propongo un ejercicio: mira una oferta de empleo, sus características y requisitos donde ya has mandado tu CV. Y ahora, piensa como un seleccionador, (también puedes hacerlo con un amigo/a y luego comparáis), sácale todos los fallos que veas. Siendo sincero contigo mismo claro está ¿Te seleccionarías? ¿Qué resaltarías, quitarías o modificarías? ¿Cuáles son los puntos fuertes y más débiles?

Y claro, ahora es cuando cerramos el círculo y ver lo que se comentaba anteriormente. Analizarnos a nosotros mismos/as para poder destacar y al destacar, llamaremos la atención del seleccionador, que verá nuestro CV, pero, y aquí encaja el tema de la formación y los idiomas, por mucho que nuestro CV sea atractivo:

Si nos piden algo que no cumplimos, aunque enviemos nuestra candidatura, por si acaso, lo más seguro, es que no continuemos en el proceso de selección.

Si por el contrario, hemos conseguido llamar la atención del seleccionador con una buena carta de presentación, nuestro CV está bien estructurado y acorde a la oferta, iremos pasando filtros para conseguir una llamada para una entrevista. Por eso es fundamental, ante tanta competencia, no ser uno más, sino el mejor o más adecuado para el puesto.

Si conseguimos la llamada, nos citarán para una entrevista, en donde tendremos que demostrar y transmitir al seleccionador, (ante una competencia cada vez más preparada) precisamente eso, que soy la persona que están buscando.

Pero del tema de las entrevistas, hablaremos en breve, puesto que hay muchos datos que quizás debas saber y no sabes, o simplemente que parecen tan obvios, que no caemos en ello y pueden jugarnos una mala pasada en el proceso de selección.

Iñigo ValloIñigoVallo

facebooklinkedinLicenciado en Psicología por la Universidad de Sevilla, aunque cuento con otras titulaciones como experto en Psicología Jurídica, Técnico en Orientación Laboral, Técnico en gestión Integral de RRHH, Técnico en Coaching Ejecutivo y Empresarial. Psicólogo de emergencias en el Colegio de Psicología de Andalucía Occidental, psicólogo formador de la DGT y Psicólogo auditor de Seguridad Vial.

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