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Si Buscas Empleo tendrás que Localizar al Reclutador

Saber dónde busca un reclutador y conocer cómo piensa, es básico para tener buenas opciones de éxito en la Búsqueda de Empleo.

Podemos decir que hay 3 tipos de reclutadores y por tanto canales de búsqueda: 

1. Reclutador  Interno. Se trata de empleados de la compañía misma, que forman parte del departamento de Recursos Humanos y tratan de proveer candidatos a través de los propios contactos internos del personal de la empresa. Hoy en día la mayor parte de las empresas tratan de cubrir internamente sus puestos abiertos debido fundamentalmente a un ahorro en costes y solo en el caso de que no logren cubrirlo recurren a una empresa externa o profesional independiente. Este tipo de ofertas encubiertas son las más difíciles de localizar y para llegar a ellos lo que tienes que hacer es generar contactos en las empresas y sectores que te interesan y aplicar en las web de las compañías.

2. Reclutador Externo. Agencia de RRHH/ ETT Cuando la empresa no puede cubrir su puesto de forma interna puede contratar los servicios de una agencia de reclutamiento. Su trabajo es cubrir vacantes diversas a un gran número de empresas. Normalmente se trata de perfiles comunes con mayor o menor formación y experiencia. Aquí las empresas publican sus ofertas en diferentes portales de empleo en las que te aconsejamos utilices un método automático de alertas para el puesto, zona de trabajo que buscas de forma que te llegue automáticamente a tu correo electrónico

3. HeadHunter. En nuestro idioma llamado “cazatalentos”. Se trata de un profesional de selección de personal. Normalmente trabajan de forma independiente o dentro de una organización de muy pequeño tamaño. Lo más común es que busquen a través de Contactos y por supuesto en Redes Sociales. Es evidente que entonces debes darte de alta en ellas y conservar tu buena imagen, ya que nunca sabes si un Headhunter te está buscando.

¿Cuál es el camino que te lleva a un reclutador y a conseguir el puesto?

1. El reclutador no busca en un solo medio. Depende del perfil que se busca en cada caso y, en ocasiones, de las preferencias del cliente. Publicar anuncios en los distintos medios es algo habitual. Sin embargo, también recurre a bolsas de universidades, colegios profesionales, publicaciones sectoriales, foros de empleo y, por supuesto, las redes sociales. Por lo tanto darte de alta en todos estos medios es esencial.

2. Cuanta más cualificación requiera el puesto, más recurre a las redes sociales y profesionales. Si buscan un perfil muy concreto rastrean a personas para comprobar su actividad más allá del Cv, en publicaciones en foros, comentarios. La red habla de ti: con quién te relacionas y cómo lo haces, cuáles son tus intereses, tus aficiones, tus grupos de interés…

3. ¿Cómo me presento? Las Cartas de gran elocuencia profesional  ya no tienen su lugar en la actualidad. El tono de la carta de presentación es  directa, imagina que tienes al reclutador delante y te lo presentan. ¿Qué le dirías? Debes ser concreto y específico con la posición que buscas, interés por la empresa y por qué.

 4. Si te solicita el Cv o se lo envías,  sólo cuentas entre 10 y 20 segundos para captar la atención, por tanto menos palabras y más contenido. El Cv no debe seguir ningún formato especial, cuanto más breve mejor. El Cv ha de contener las palabras claves para el puesto que se oferta. Lo más importante es  describir lo que has aportado de valor en cada experiencia, qué situaciones difíciles has manejado y como has resuelto, qué beneficios tangibles o intangibles has aportado, qué retos o iniciativas has impulsado, realmente son las experiencias y no las funciones las que marcan la diferencia entre unos candidatos y otros.

5. No eres pesado si contactas con ellos para hacer seguimiento ante un proceso de selección. Los procesos de contratación ahora son más largos en su mayoría, ya que nos hemos vuelto más conservadores. Suelen durar entre 6 y 8 semanas. Muchas veces no acaban de ser ofertas de empleo en firme.  Es evidente que hay muchos y muy buenos profesionales en búsqueda de empleo y las empresas tratan de minimizar el riesgo de equivocarse por lo que  las decisiones son más complejas. Cuando hay muchas opciones, reflexionamos más.

6.- Un No ahora, puede ser un Sí mañana. Si has realizado un proceso y has llegado hasta el final y fuiste descartado, no es la peor noticia.  Debes mantener el contacto con tu empleador y preguntar más adelante por posibles puestos que se oferten. Manteniendo tu relación las probabilidades se incrementan, ya que te han conocido y seguro que han sido sutiles detalles, los decisorios, para que al final no fueras contratado. Te sorprenderías al conocer los datos sobre situaciones en las que se te otorga una oportunidad en Segunda instancia.

Ánimo y ¡Adelante!

Cristina Shima

Cris Shima@cshima

Consultora Captación de Talentos y Recolocación, Consultora en Carrera y Empleo

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