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Confía en tus Capacidades

Confía en tus capacidades

La personas nos desenvolvemos en distintos contextos, como por ejemplo en el trabajo, con un mayor o menor nivel de acierto. Nuestras competencias y habilidades en el desempeño de la actividad, así como los factores ambientales, influyen en el éxito conseguido, pero también influye el hecho de “creer” que seremos capaces de hacer bien la actividad. Esas creencias constituyen lo en psicología social se ha denominado “autoeficacia”. A. Bandura la definió como “las creencias en las propias capacidades para organizar y ejecutar las acciones requeridas que producirán determinados logros o resultados”.

Según esto, la autoeficacia es una “creencia” que la persona tiene sobre sus propias competencias. No se trata de la competencia en sí misma ni de los conocimientos o de las habilidades poseídas, sino de la percepción que la persona tiene sobre cómo organizar y poner en marcha ciertos procesos que le posibiliten lograr los resultados determinados. Hay una marcada diferencia entre disponer de las competencias y ser capaz de utilizarlas en circunstancias diversas. Por esta razón, personas distintas con recursos similares o la misma persona en diferentes situaciones pueden mostrar un rendimiento escaso, adecuado o extraordinario.

Por otro lado, la autoeficacia no es una creencia generalizada, sino específica de dominios particulares de funcionamiento. Debido a esto, el nivel de autoeficacia puede cambiar según las distintas actividades y situaciones. Nos podemos encontrar con personas con elevados niveles de autoeficacia para ciertas tareas o determinadas condiciones, y bajos niveles de autoeficacia en otras circunstancias.

Las creencias de eficacia son evaluadas por medio de preguntas del tipo “puedo”. Las respuestas a las preguntas de autoeficacia revelan si la persona posee más o menos confianza para realizar exitosamente cierta tarea. Es posible que autoeficacia y autoestima no coincidan, ya que el no sentirse capaz de realizar ciertas tareas no lleva siempre a suponer una valoración negativa sobre nosotros mismos. Dependerá, entre otras cosas, del valor percibido de la tarea Por ejemplo, un administrativo puede tener bajas creencias de eficacia en su competencia para hablar en público, pero ello no hace que influye en su autoestima profesional si esa competencia no es necesaria en su puesto de trabajo y, por tanto, no es valorada para el desempeño exitoso de su trabajo.

Hemos de considerar que las creencias que poseemos acerca de nosotros mismos nos afectan en cómo nos comportamos, qué pensamos y cómo nos sentimos. La investigación ha puesto de manifiesto que la autoeficacia se asocia con la persistencia, dedicación, satisfacción y motivación.

Si todo lo anterior, y especialmente lo referido en el apartado último, lo proyectamos al ámbito del trabajo y fundamentalmente al de la búsqueda de empleo, reconoceremos que en muchas ocasiones nuestras ideas y creencias sobre nosotros mismos y/o sobre el entorno han permitido que aparecieran conductas y pensamientos tan negativos que nos han llevado a una inmovilización, desmotivación y apatía de manera que sean muchas las oportunidades que se pierden en el camino derivadas de esas sensaciones.

Mantener una conducta y una percepción sobre nosotros mismos óptima no es fácil cuando el hecho que causa la desmotivación es persistente en el tiempo, como sucede con una situación de desempleo. Para ello, hemos de acudir a mecanismos que al alcance de nuestra mano sean capaces de sostener esa falta de confianza (y autoeficacia) en nosotros mismos. Por ejemplo, recursos, como el apoyo social y familiar garantizan el mantenimiento de estas características.

Recurrir a ello siempre será más positivo que negativo aunque nosotros no lo percibamos como tal. Se trata de mantener el “puedo” y no dejar aparecer el “no puedo” o el “no sabré hacerlo”.

Hemos de tener claro que aunque sea habitual que aparezcan mensajes como el “no puede” o el “no sabré hacerlo”, nuestros conocimientos, que obviamente debemos mantener actualizados, no desaparecen, cuestión que muchas personas en desempleo consideran que pierden con el paso del tiempo. Sinceramente creo que no es así, pero sí creo que lo que puede tender a desaparecer por nuestra falta de confianza son habilidades en la forma de relacionarnos, habilidades en la comunicación, en la resolución de tareas de forma rápida y eficaz, o la capacidad para tomar decisiones. Si queremos que esto no desaparezca, ya que son habilidades de especial interés en el entorno laboral, tendremos que seguir practicándolas en nuestro día a día. Solo se me ocurre que la mejor manera de hacerlo es movilizar nuestra conducta y nuestra pensamiento para tenerlos completamente engrasados para cuando llegue el momento de comenzar de nuevo a trabajar.

No hay duda, empieza a reflexionar y a confiar en ti de manera que los objetivos que te hayas propuesto se vayan materializando.

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Área Integral de Recursos Humanos y Empleo

 

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