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Compromiso o Alienación con tu trabajo, ¡Cuidado te quemas!

Iniciar el dispendioso proceso de búsqueda laboral y finalmente encontrar la oportunidad  que más se parece a lo que queremos hacer, es sin lugar a dudas un gran logro, pero una vez dentro de la organización, el transcurrir de los años y la vivencia del día a día, va desarrollándose en nosotros un aspecto determinante, que podría definirse como sentido de pertenencia y en el peor de los casos de indiferencia. Nuestras actitudes y perspectivas hacia el lugar de trabajo, van cambiando de manera positiva o negativa, quizás porque hemos tenido un crecimiento personal y profesional, quedándonos muy pequeña la organización, o porque nos hemos quedado estancados sin ni siquiera darnos cuenta.

Antes de hablar sobre el compromiso, consideremos el propósito del trabajo para las personas, Freud[1] observó que si bien los hombres por naturaleza no gozan trabajando, todas las civilizaciones desarrollan una compulsión al trabajo. Es en un contexto laboral  donde tenemos la posibilidad de desplegar competencias y ejecutar acciones que diluyan frustraciones personales, además el valor de las relaciones humanas que allí surgen, van construyendo lazos sociales permanentes en el tiempo, cuyo sostén justifican nuestra vida en sociedad. Por lo tanto, el trabajo como actividad, adquiere una importancia cada vez mayor, es  fuente de placer y  es un medio para obtener recursos que nos generarán placeres posteriores,  representa una fuente de autoestima, gratificación social, cumplimiento de un ideal, logro de la función de adulto responsable, uso provechoso y placentero del tiempo y otorga acceso al éxito psicosocial. El desarrollo de la actividad profesional es una fuente especial de satisfacción, siempre que se escoja desarrollarla libremente, le entrega al individuo un lugar seguro. La seguridad lograda mediante la satisfacción de nuestras necesidades esenciales, se vincula por lo tanto, con la seguridad emocional.

Una vez entendido lo que significa para el individuo el trabajo, es más clarificador comprender el hecho del por qué nos comprometemos o generamos pertenencia a la organización donde trabajamos. Durante mi experiencia laboral, he escuchado muchas veces que un empleado comprometido produce mucho más a aquel que no lo está, pero cómo entendemos el compromiso y cómo lo entiende la organización, va a dar cuenta de resultados diametralmente distintos. Parafraseando las palabras de  Foladori[2], ¿De qué manera se articula el objetivo de la institución con el proyecto personal? Una persona busca y acepta un trabajo, un empleo en determinada empresa,  porque en líneas generales lo que ha de realizar, permitirá a la persona desarrollar su propio proyecto y el de su familia. Si sucede que coincide el proyecto personal con el de la organización, habrá mayor compromiso bilateral, esto evitará la posibilidad de ambientes hostiles o perversos, que inviten a la enajenación o peor aún a la anulación de sus miembros.

El compromiso de la organización con sus empleados y viceversa, garantiza que ambas partes se sientan involucradas emocionalmente en el logro de los resultados, pero cuando esto no es así, las personas pueden terminar “abandonando” la empresa, en busca de otra que  acorte más esta distancia. En algunos casos no necesariamente renuncian, siendo quizás esta la alternativa más saludable, sino que permanecen dentro de un espacio no grato, es allí cuando devienen las conflictivas de las organizaciones; problemas de comunicación, ambigüedad en la definición de roles, incremento en las responsabilidades y expectativas, ausencia de feedback y reconocimiento.

Es posible que la organización priorice sus objetivos antes que los de sus empleados, pero esto a la larga ocasionará un alto costo. Valorar más al trabajador que es capaz de alienarse,  sacrificando sus propios proyectos e intereses, y llamar esto compromiso o sentido de pertenencia,  podría eclosionar el llamado síndrome del Burnout –quemado profesional-. Las investigaciones han probado que síntomas de  indiferencia, cinismo, agotamiento, despersonalización y  retraimiento, se encuentran interconectados con factores de naturaleza organizacional, y ligados al tipo de tarea que tiene que desempeñar el trabajador. Entre las manifestaciones que caracterizan al Burnout destacan todas las alteraciones en el desempeño laboral: ausentismo, pérdida de motivación, mala atención, relaciones conflictivas, mal rendimiento laboral; alteraciones mentales como impotencia, sensación de fracaso, fallas de concentración, baja tolerancia a la frustración; y alteraciones emocionales como ansiedad, irritabilidad, indiferencia, desesperanza, depresión y enojo excesivo.

 Sucede que tanto la organización como los trabajadores, buscan un equilibrio tal, que permita el involucramiento o compromiso para el logro de objetivos comunes, es decir, un estado afectivo y motivacional positivo, que potencia la capacidad creativa de todos sus miembros, genere altos niveles de energía, dedicación y absorción de la tarea. Por lo tanto si te identificas con alguno de los síntomas del quemado profesional, es momento de hacer una pausa y reencontrar el espacio donde puedas afirmar tu proyecto personal, involucrándote con el de la organización.

  1. Considera y evalúa alternativas de trabajo, si está dentro de tus posibilidades y las del mercado laboral –atendiendo a contingencias socioeconómicas-, toma el tiempo necesario para que tú también puedas escoger y no solamente esperar que te escojan.
  2. Si encuentras oportunidad de hacer cambios dentro de tu actual lugar de trabajo, entonces ¡empodérate y toma la palabra! Cuando estamos conscientes de nuestro malestar, no hay nada más terapéutico que ser escuchado, si ves que hay algo de apertura, no dejes de pasarlo,  socializa de forma asertiva con aquellos que estén dispuestos o tengan la intención de apoyarte.
  3. Comprométete sí, pero mide cuánto te involucras, no te alienes dejando a un lado tu pasión y proyecto personal, es preferible retirarse antes que quemarse, las oportunidades vienen calvas, ¡apróvechalas!
Profesional de Recursos Humanos y Psicoterapeuta, especialista en trabajo grupal y enfocada en las actividades inherentes al control, planificación, ejecución, supervisión y desarrollo del talento humano.
Más de 5 años de experiencia en Recursos Humanos y posiciones relacionadas, en empresas del rubro automotriz, aduanero, educativo y TI.


[1] Freud, S. (1927) El Porvenir de una Ilusión. Obras completas tomo XXI. Editorial Amorrortu.

[2] Foladori, H.  (2008) Trabajo, institución y producción de subjetividad. Disponible en Revista Psiquiatría y Salud Mental (N° 1-2).

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