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Cómo Emprender sin que el miedo te paralice. La otra opción para tener trabajo.

Cuando alcanzamos la mayoría de edad suele ser el momento en el que uno se plantea a lo que se quiere dedicar de forma más en serio, o dicho de otra forma una previsión sobre nuestro futuro profesional. Más adelante, la vida, las circunstancias personales, la situación del mercado laboral, y el destino entre otras, pueden hacer cambiar todo esto y necesitar replanteárnoslo a posteriori.

Es curioso recordar cómo de niños nos permitimos soñar como enanos y las ideas nos fluyen de forma vario pinta, que según en qué periodos de tu vida y de tus experiencias vividas van cambiando de posición en tus preferencias, ¿qué quieres ser? Bombero, otro día veterinario, en otro momento cantante, y así sucesivamente.

Yo me pregunto, ¿por qué de adultos no nos dejamos fluir del mismo modo?

Sabemos que los prejuicios, las creencias limitantes, ideas preconcebidas, tu voz interna son limitaciones que llevamos en “la mochila” que nos impiden ser libres al 100%, y que nos generan miedos e impedimentos para, entre otras cosas, poder emprender. Hay multitud de técnicas/métodos, sobre todo, en coaching, que ayudan a restarlas o eliminarlas.

                  También es cierto, que normalmente la educación de nuestro padres y en la educación formal hay pocos momentos que aplican procedimientos que nos ayuden a desarrollar capacidades, habilidades, y conocimientos sobre emprendimiento, salvo que tengamos desde el principio emprendedores en nuestro techo familiar.

Evidentemente, cuando uno piensa en emprender debe hacerse un previo examen de muchas circunstancias: qué conocimientos necesita, inmuebles si procede, recursos materiales y de personal en su caso, cuánto tiene que invertir, de cuánto dinero dispone, buscar si hubiera ayudas o bonificaciones, gastos fijos, qué le diferencia de la competencia, qué necesidad/des va a cubrir a sus clientes, cuánto va a cobrar por sus productos o servicios, hacer un plan de empresa, etc…, es decir, no se puede emprender “a lo loco”. Pero después entran los miedos a la acción, que son los más difíciles de gestionar que los que aparecen de origen.

Son los miedos a: si sale mal, si encontraré clientes, si seré capaz, si ganaré suficiente dinero, si lo haré bien, …. es decir, se podría resumir en el miedo al fracaso. Para restar parte de ese miedo parto de la idea siguiente: si no lo intento no gano, sin hacer nada seguro que no llego al éxito, asique es una forma de llamarlo “fracaso”. Da mucha más energía a tus sueños que a tus miedos.

Es más, el miedo en sentido amplio es una emoción que nos avisa o nos previene de algo que no tiene por qué ser siempre negativo para nosotros, depende de las circunstancias que acontezcan. El miedo al fracaso, y en este caso a emprender es bueno porque nos pone en alerta y nos trae un mensaje, las cosas que quiero o por las que quiero luchar o soñar no quiero perderlas o no tenerlas, por lo que me invita a retirarme. Si no lucho no consigo nada, con lo cual ¿por qué no luchamos por nuestros sueños, por lo que queremos emprender aunque exista el miedo? La vida es una experiencia en sí misma.

Fijaros lo que es el tema cultural, por ejemplo en Norteamérica los empleadores ven cómo positivo que tu hayas intentado ser emprendedor en algún momento de tu vida y no te saliera bien, es decir, lo intentaste y en ese camino aprendiste muchísimas cosas. Desde nuestro punto de vista cultural, en la mayoría de los casos se experimenta como fracaso, como negativo, no fue capaz. Ya que no podemos modificar pensamientos tan directamente de los demás, al menos cambia tu forma de verlo, mira el vaso medio lleno y no medio vacío. Permítete darte la posibilidad de poderte equivocar, que llegado el caso, podrás rectificar o aprender de ello. No existen errores sólo resultados.

Un emprendedor nunca tendrá todas las respuestas contestadas antes de empezar su camino, su sueño, su propio negocio o actividad. Y en el camino habrá cambios, porque veremos que hay otras cosas que pueden mejorarse o que funcionan más óptimamente. De ahí que en la acción y en el camino encontrarás de las respuestas restantes. Confía en ti mismo, sabrás cómo afrontarlo y en su caso, buscarás alternativas.

Escucha activamente, sé perspicaz pero evita las críticas que no te van a ayudar en absoluto. Apóyate en personas que realmente te vayan a decir la verdad, y puedan darte posibilidades o alternativas, no sólo críticas.

Recuerda: Aún con miedo hazlo! y sueña como los niños para que la creatividad y las ideas fluyan, aunque estudia su viabilidad antes de ponerlas en práctica. Y disfruta del camino, aprenderás y mejorarás poco a poco.

Si te apasiona, serás capaz de conseguirlo.

Vanesa Peñuelas3cmVanesa Peñuelas

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Universitario con trabajo

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