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Buscar trabajo, día 2: La estrategia

Buscar trabajo, día 2: La estrategia

El duelo es un proceso totalmente personal, para cada uno es distinto en su duración y en sus efectos. Tiene distintas fases, sentimientos que van desde la ira a la incomprensión por lo ocurrido, hasta llegar a la aceptación. Cuando la causa es perder el trabajo, además hay que sumar la incertidumbre económica, la pérdida de autoestima y el millón de consejos, sugerencias y demás palabras de ánimo que, con la mejor intención, nos proporcionan gratuitamente nuestros allegados, conocidos y cualquier persona que, nos conozca o no, sepa de nuestra situación.

Una vez superado el primer impulso de ponernos a buscar trabajo de forma totalmente desorganizada, rehacer el currículo, hablar con todo el mundo, seguir cada sugerencia, llega el momento de aceptar nuestra situación, y pensar.

Sí, he dicho pensar. Buscar trabajo es ahora tú trabajo. Eres un profesional capaz, sabes que las cosas no suceden porque sí, hay que hacer que ocurran, hay que definir una estrategia, prepararse para el futuro que vendrá en forma de ofertas, entrevistas, contactos, negociaciones y más de una negativa.

Para definir una estrategia adaptada a tus necesidades, primero tienes que pensar cuáles son tus necesidades, en definitiva, ¿qué quieres hacer? ¿cómo quieres que sea tu futuro? ¿a qué te quieres dedicar?

Cierto, quieres un trabajo. Piensa bien la respuesta, que puedes hacerlo mejor. En el fondo, quizás perder el trabajo pueda ser una oportunidad para replantearte las cosas. Definir tus objetivos profesionales es fundamental para empezar a diseñar esa estrategia que te llevará al éxito. No es lo mismo buscar un proyecto acorde con tu experiencia profesional que dar un giro a tu carrera hacia aquello que siempre quisiste hacer y que, por circunstancias, hasta ahora no habías hecho. Elaborar tu currículo sin definir esos objetivos es perder el tiempo, porque tu trayectoria laboral deberá llevarte hacia ese horizonte que te has marcado y así es como debes plantearlo.

Definir una meta es el primer paso para conseguirla. Y para definirla necesitas pensar. Sí he vuelto a decir pensar. Es tu meta, tu objetivo, lo que quieres hacer el resto de tu vida, y no tiene por qué ser algo grandioso, aunque si quieres puede serlo. Es algo totalmente personal, que debiera procurarte un mínimo de placer, responder a tus intereses, hacerte feliz en la medida de lo posible.

No dejes que nadie te diga cuál debe ser tu meta, aunque hablar con personas de confianza puede ayudar, porque queremos que sea una meta realista, nada de frustración gratuita.

Comparte tus inquietudes, haz una lista de tus cualidades y de aquellos aspectos mejorables, pregunta a los demás cómo te ven, qué destacarían de ti.

Reflexiona sobre aquello que mejor sabes hacer y sobre lo que te gusta hacer.

Piensa:

qué has aprendido a lo largo de tu vida

qué aplicas a tu profesión

qué te hubiera gustado aprender y no has podido, quizás por falta de tiempo.

Si después de responder a todas estas preguntas ya tienes tu objetivo profesional definido, ¡enhorabuena! Ya estás preparado para encontrar tu proyecto profesional. Ahora puedes empezar a diseñar la mejor estrategia para lograrlo. El primer paso será preparar tu currículo, lo primero que verán de ti los reclutadores, los contactos, los entrevistadores, etc. Será tu tarjeta de visita, tu presentación, tu mensaje. Enseguida veremos los diferentes tipos de currículo que hay, las web de empleo y contactos profesionales, las cartas de presentación, etc.


Mientras tanto, tómate un respiro de tanto pensar en estrategias, metas y objetivos y permite que te recomiende un libro: “El bar de las grandes esperanzas”, de J.R. Moehringer.

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Disfruta de la historia de J.R., un niño que crece sin padre y encuentra la figura masculina que necesita en los clientes de un bar muy especial, el Dickens, convertido poco a poco en su hogar. A lo largo del libro vas creciendo con el chico, conociendo el mundo a través de sus ojos, hasta el punto de sentir la tentación de convertir en tu casa el bar de la esquina. Por el Dickens desfilan todo tipo de personajes, entrañables perdedores, y a todos retrata con fidelidad y cariño, extrayendo enseñanzas vitales sorprendentes.

Es un libro que, a pesar de la dureza de algunas situaciones, invita a un optimismo totalmente necesario en estos tiempos; es de esos que lamentas acabar. Sincero, sencillo y sobresaliente.

Foto Crédito

Mónica Quijano

monica quijano

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twitterPsicóloga generalista de Recursos Humanos, amplia experiencia en selección y gestión de personas. Últimamente, a la búsqueda de un proyecto profesional y colaboradora ocasional. Lectora voraz de todo tipo de libros y crítica amateur.

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