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Actitud en una Entrevista de Trabajo. CUESTIÓN DE PRESENCIA.

¡Por fin me han concedido una entrevista! Que nervios, que alegría, a lo mejor consigo que me den un trabajo…

Llego a la entrevista. Estoy hablando con el entrevistador, tengo que causarle buena impresión como sea, porque en sus manos está que me puedan dar un trabajo, tener por fin un sueldo otra vez, hacer algo con mi vida… ¡De hecho estoy en sus manos! Ojalá le guste más que los demás candidatos… por cierto, ¿cuantos candidatos habrá? Mejor ni pensarlo, céntrate, causa buena impresión…

Es totalmente normal sentirse así.

Vale, hagamos lo siguiente: ponte en el lugar del entrevistador, de la empresa. Ahora, léelo otra vez, e imagínate que eres el entrevistador. ¿Qué te transmite un candidato que tiene ese enfoque?

Repito que es normal y comprensible, pero por eso mismo (entre otras razones) hay que hacer artículos sobre estas cosas, porque lo normal es necesitar unas pautas, para darse cuenta y cambiar la actitud. Aquí van las mías:

¿Qué está transmitiendo la actitud de las primeras líneas? Que vas para que te den algo. Estás pidiendo limosna. Que no tienes nada que aportar a la empresa, o no piensas en hacerlo.

Y eso es fatal incluso si tienes mucha experiencia: por mucha experiencia que tenga alguien… bueno, todos conocemos gente con experiencia pero que son malos profesionales que aportan poco o casi nada a sus departamentos.

Tú buscas trabajo. ¿Qué busca la empresa?

Alguien que tenga algo valioso que aportar a la empresa. Y que quiera aportarlo.

Un ejemplo futbolístico: Mágico González, jugador de enorme calidad de quien el mismo Maradona afirmó que era mejor que él, pero era un fiestero y un vago redomado. De hecho estuvo a punto de ficharlo el Barcelona, pero por su poco compromiso con la “empresa” acabó siendo “despedido”. Sólo jugo en equipos pequeños (excepto el Cádiz). Y eso porque tenía cualidades para ser de los mejores de la historia, que si no ni eso…

No basta con tener que aportar y querer hacerlo. Hay que transmitirlo:

1º Conócete a ti mismo. ¿Cuáles son TODAS tus cualidades y defectos? Respóndete con la mayor sinceridad ante el espejo posible. Luego, reflexiona cómo pueden incidir aplicados al valor que puedes aportar a la empresa. Tú eres un producto, la mejor forma de vender un producto es conocerlo al máximo.

Las competencias personales, gran campo para jugar con él (y cultivarlo). Seamos francos: hoy en día uno no destaca por sus años de experiencia como antes. Suele haber unos cuantos más (o más) con tu mismos años de experiencia.

Pero… ¿con tus mismos años de experiencia, y tus mismas cualidades personales?

Imposible.

Ahí eres único.

Como persona eres único, y como potencial empleado, igual. Así que en la entrevista personal juega con esa carta. Y cultívala día a día para ser mejor cada día en esas cualidades que te definen. Porque ya me vas conociendo, soy enemigo de frotarte la espalda gratuitamente para que te sientas chachi: soy ese entrenador personal que te anima… recordándote que hay que sudar para conseguir lo que quieres.

Además de las cartas que nos ha dado la vida podemos crearnos otras y muy buenas, sí, pero eso requiere trabajarlas duro, día a día, con disciplina y constancia. Gratis no hay nada (y mucho mejor te sabe así luego).

2º Juega de igual a igual. Porque tú lo vales. Tú no vas a que te den un trabajo. Vas a que te den un trabajo y a hacer que la empresa sea mejor, si te fichan. Si te contratan, no va a ser un gran logro para ti: va a ser un gran logro para ti, y un gran logro para la empresa. Porque como tú nadie va a dar valor a la empresa: “Ellos tienen un contrato que ofrecerme…y yo tengo un contrato que ofrecerles a ellos: si me contratan y me valoran, voy a sudar la camiseta y a poner a su servicio toda mi calidad como trabajador. Van a ganar. Mucho.”

3º Muévete en la entrevista en consecuencia. Si sinceramente crees (porque te curras) lo del párrafo de arriba… que tu lenguaje corporal lo transmita: Da la mano con firmeza, mira a los ojos, cómodo con la situación…

-Si la empresa encaja contigo, estate tranquilo. Si no, también.“¿Seré lo que buscan?” Vale, pero pregúntate también: “¿Serán lo que yo busco?”. Ejemplo: si eres de ayudar a tus compañeros, de entablar amistad, y en definitiva un jugador de equipo, en una empresa de cultura súper-competitiva que fomente “pisar” al de al lado te vas a amargar a los pocos meses. Y viceversa. Si no encaja contigo, ellos lo verán y no te seleccionarán (y será lo mejor para ti). Y si encajan contigo, tendrás un pie dentro.

Trabaja estas cosas y confía en ese trabajo cuando llegues a tu próxima entrevista.

jesús del vallelimp
Técnico de reclutamiento y selección en Glokal Consulting 
Head-Hunter especialista del sector IT 
Máster en Gestión y Dirección de Recursos Humanos

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