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4 cambios de Chip sobre el Empleo

Puede que lo que te voy a decir te suene a “batallita de abuelo cebolleta”, pero cuando hace 10 años terminé mi etapa de joven estudiante universitario para empezar, con suerte, en la de joven profesional del mundo de los Recursos Humanos, las cosas eran muy distintas a como son hoy.

Por un lado, la situación socio-económica era diferente. La palabra ‘crisis’ no se había instalado aún en las tertulias, los pasillos de las empresas o las conversaciones informales como lo está hoy día. La tasa de paro era ya una preocupación para los ciudadanos de este país, pero ni mucho menos alcanzaba los niveles de los que hemos sido testigos. Las cosas se han puesto muy cuesta arriba desde entonces para muchas personas.

Por otra parte, hemos vivido el impresionante avance y desarrollo de las nuevas tecnologías, representadas especialmente por los dispositivos inteligentes y las redes sociales, algo que, hace una década, era pura ciencia ficción… al menos para mí. Y es que los teléfonos móviles seguían teniendo más de un botón, si tocabas la pantalla no pasaba nada, y si enviabas un mensaje, era corto y a costa de tu bolsillo. La televisión de la época era conocida como ‘la caja tonta’, y lo que hoy se lleva son (ironías de la vida) las smart tv o ‘televisiones inteligentes’… Las redes sociales eran más bien rudimentarias, a Facebook le faltaban 2 años para ver la luz, y Twitter estaba a tres de nacer. LinkedIn, al menos, ya estaba en pañales. Otras, como Instagram, Youtube o Tumblr aún esperaban su momento.

De modo que en este mundo en crisis, cambiante, nos encontramos más unidos y conectados que nunca. Nuestra manera de comunicarnos, nuestra forma de trabajar o aprender, nuestros modos de relacionarnos, han cambiado radicalmente. Contamos con una cantidad enorme de recursos en la red, y estamos expuestos a grandes volúmenes de información, hasta el punto que, a veces, nos vemos desbordados. El mundo, en sólo diez años, ha cambiado vertiginosamente.

Sin embargo, si hay un problema ahora mismo no es que el mundo cambie. El problema real es que nos resistamos a este cambio. Porque si eso ocurre, nos convertimos en una pésima pareja de baile para este nuevo escenario, y desaprovechamos todas las oportunidades que nos esperan ahí fuera.

En un panorama como el actual, donde la competencia es feroz y los cambios se suceden más rápido que nunca, conviene que estés dispuesto/a a hacer una serie de ajustes o cambios de chip como parte de tu puesta a punto para salir al mercado laboral. La buena noticia es que, si tienes tu mente abierta, no tiene por qué costarte especialmente, y supondrá una mayor ventaja competitiva frente al resto.

Te propongo que empieces por estos cuatro cambios de chip fundamentales:

– No buscas trabajo, ofreces soluciones. Nadie te va a dar nada, ni siquiera un trabajo. Las empresas no son ONG´s. Tienen problemas para los cuales buscan alguien que aporte soluciones. Buscan rentabilidad, resultados, beneficios. Así que no debes limitarte a redactar un currículum con la colección de títulos académicos, cursos y conocimientos de idiomas o informática. Debes preparar una propuesta de valor, una oferta de soluciones. Preocúpate por estudiar el mercado, indaga acerca de las organizaciones hacia las que te diriges, piensa en qué tipo de problemas o necesidades necesitan cubrir y qué puedes aportar.

– Si esperas a que te llamen, te vas a quedar esperando. Seguro que en alguna ocasión escucharás a alguien decir aquello de “he echado no-se-cuantos CV y no me llaman…”. El problema es que seguimos afrontando la situación actual con métodos de hace una década. Adoptamos una actitud pasiva y hoy más que nunca debemos ser proactivos. El CV puede seguir siendo útil, pero va perdiendo enteros, y hoy día hay muchas más herramientas para poder llegar al corazón de nuestra futura empresa, y que además nos permiten ofrecer una muestra de nuestras principales competencias. Mientras tú esperas, otros están exprimiendo al máximo estos medios.

– La paciencia es la madre de la ciencia. Clásico, sencillo, y muy cierto. No esperes resultados a corto plazo, haz de tu búsqueda de empleo un trabajo en sí mismo, una rutina diaria. Disciplina, lo llaman.

– Lo importante son las relaciones personales. Último punto y no por ello menos importante. Al contrario, tu capacidad para relacionarte más allá de la red va a marcar la diferencia. Utiliza la red de manera activa, participa, comparte, aporta valor si quieres obtener resultados, pero por encima de todo, ve más allá: desvirtualiza, propicia el encuentro y cuida a las personas que hay detrás de cada perfil.

Cuatro cambios de chip, cuatro simples ajustes que, seguro, te darán ventaja en tu búsqueda de empleo.

 

José Luis Sordo
José Luis Sordo
@jose_luis_sordo LinkedIn  Instagram: jose_luis_sordo
Técnico de Recursos Humanos especializado en Selección y Gestión de Redes Sociales en Grupo Mnemo
Psicólogo por la Universidad Complutense de Madrid
  • José Luis: Te veo muy centrado y maduro para no ser tan mayor. Creo que lo que dices es bastante cierto. Aportas ideas y un aire nuevo que debe llevar a todo ‘caza-empleo’ a dar un giro en su búsqueda y hacer un nuevo planteamiento. Estoy contigo!!!

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